¿Cómo elegir nórdico para el invierno?

Confort, descanso naturalidad, ligereza y otras muchas cualidades han hecho que en invierno, nuestras camas se vistan con un edredón nórdico, un método calentito de dormir por las noches y que podemos encontrar de muchos materiales. El peso, el tejido exterior, el relleno interior son los principales componentes que tenemos en cuenta a la hora de comprar este producto y de su precio.

Lo más importante es su interior, el elemento que conservará más el calor mientras disfrutamos de nuestros sueños sin pasar frio. Lo más habitual es encontrarse de tres materiales:

  • Fibra: son de fácil lavados y más económicos que el resto de los rellenos. Sin necesitar mucho cuidados, aporta una calidez a un precio inferior. Se recomienda en casas con un ambiente poco frio, calefacciones radiantes o temperaturas poco extremas.

  • Pluma: los rellenos de pluma se distinguen rápidamente en el tacto, siendo más suaves y notándose el cañón de la pluma para ver ante qué tipo de nórdico nos encontramos. Su limpieza es más complicada, debiendo lavar en seco.

  • Plumón: es el más utilizado, debido a su calidez y precio. Compuesto en su mayoría por plumón de pato u oca mezclada con otro tipo de plumas. Estos nórdicos tienen una gran capacidad de absorción de la humedad, permitiéndonos dormir de forma más seca si somos unas personas muy sudorosas

El tejido exterior que compone un edredón debe ser acorde al relleno que lo compone. Por eso, si el relleno interior es de fibra, deberemos tener en cuenta que sea suave al tacto y fácil de lavar.

Si por el contrario queremos que nuestro edredón nórdico sea e pluma, el tejido exterior debe ser 100% algodón pata permitir la transpiración del material. Debe tener un bordado muy resistente que evite la salida del relleno interior con el paso del tiempo y el uso habitual de este producto.

El embalaje en el que conservaremos el edredón dependerá del tipo de edredón por el que te hayas decantado, teniendo especial importancia si el tejido que lo compone es de pluma o plumón, en el que la conservación de estos debe ser a través de un tejido transpirable que permita la salida de la humedad y ventilarse durante los meses en los que no lo usemos.

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