Cuida tus tejidos, optimiza el uso de tu lavadora

¿Somos el tipo de persona que se abruma con la oferta de opciones de lavado de nuestra lavadora y tiramos por la vía de en medio, escogiendo solo entre agua fría o caliente? No somos tan raros: según un estudio elaborado por IPSOS, el 82% de la población no atiende a los programas aconsejados por su electrodoméstico para cada tejido o tipo de prenda.

Y esto es así porque los programas tienen una razón de ser. O mejor dos razones: optimizar el lavado de la prenda y cuidar que esta no se estropee durante el mismo. Así que, para que de una vez por todas te decidas a aplicar a cada tipo de prenda o tejido el lavado que le corresponde, hemos diseñado esta breve guía de uso de tu lavadora.

Existen cinco parámetros importantes con los que nos debemos manejar en el uso de una lavadora. Los programas estándar que te indica tu mando circular ya prefijan los valores de algunos de ellos, pero muchas veces permiten modificarlos. Estos parámetros son:

  1. Jabón: por razones de eficiencia, los fabricantes recomiendan el jabón en polvo para la ropa blanca, ya que es más agresivo, y el líquido para la de color. Pero no debes olvidar que el jabón en polvo lleva microesferas plásticas que tienen consecuencias para el medio ambiente. Así que tal vez sea mejor ceñirnos al jabón líquido. Existe un jabón específico para prendas delicadas que podemos usar a la sazón, pero también en tal caso podemos aplicar menor cantidad de jabón normal.
  2. Temperatura del agua: influirá en la capacidad de quitar las manchas, pero también puede provocar que los tejidos se encojan. Además, en caso de no ser necesaria implica un gasto extra de energía y agua, ya que alarga el lavado. En general, solo usar para ropa muy sucia y en caso de manchas aisladas, podemos aplicar en seco un quitamanchas sobre la misma y lavar luego con agua fría. Tener en cuenta además que en verano el agua seguramente estará sobre los 30º C, por lo que nos podemos ahorrar aplicar el agua caliente del programa.
  3. Carga: es la cantidad de ropa que vamos a lavar, e influirá sobre todo en el tiempo de lavado. A mayor carga, más agua y jabón necesitaremos y por lo tanto alargaremos el lavado y el aclarado. Los programas largos son para cargas largas. Ahora bien, si no es ropa muy sucia, podemos especificar el uso de agua fría. Las lavadores suelen tener programas concretos para cargas altas, medias y bajas.
  4. Velocidad de centrifugado: el centrifugado nos permitirá sacar la ropa más o menos seca, según nos interese, modulando las revoluciones en el mando correspondiente. Debemos tener en cuenta que un centrifugado alto genera prendas secas y arrugadas, por lo que se usa en prendas que se plancharán. Por contra, uno medio o bajo las deja más húmedas, pero que pueden tenderse luego y quedar lisas, ahorrándonos su planchado. Así, se emplea en prendas que no se suelen planchar, como calcetines o ropa interior. Por otro lado, un centrifugado a alta revolución encoge algunos tipos de tejidos. Es por ello que los programas para los distintos tejidos adaptan la velocidad de centrifugado.
  5. Prelavado: lo añadimos como un parámetro extra aunque no es regulable. Algunas personas gustan de aplicar un prelavado a su ropa, especialmente si está muy sucia y presenta restos sólidos -como en el caso de pañales reutilizables- o tienen una carga muy alta. No obstante, muchas lavadoras no incluyen esta opción porque la contemplan en los programas largos.

 Fuente: eldiario.es

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