Breve historia del origen del tapiz

El tapiz es un elemento decorativo extendido en todo el mundo, muy elegante y con muchas posibilidades. Entendido como una forma de arte, mezcla tanto el talento pictórico del artista que realizaba el dibujo preparatorio, o cartón, y que también podía ser un pintor de gran fama, y el artesano, que iba a realizar el verdadero tapiz y precisamente a partir de esta base.

El nombre Tapiz proviene del nombre de la ciudad francesa de Arrás, famosa en la Edad Media por su gran producción. En Europa, el arte de tapicería se desarrolló a partir del siglo XIV y alcanzó su punto máximo en el Renacimiento. Además del valor artístico, los tapices eran buscados en los castillos, las iglesias, las casas nobles, como aislantes térmicos: de hecho, colgados en las paredes, permitían calentar ambientes que, de otro modo, habrían sido demasiado amplios y fríos.

En España se fundó en 1721, por Felipe V, la Real Fábrica de Tapices, tomando como referencia el modelo francés. Su objetivo era que España dejará de importar tapices de Flandes siendo ellos los mayores fabricantes españoles, pero con el tiempo tuvieron encargos para todo el mundo. Contaban con excelentes artistas, entre ellos Goya, que crearon modelos de una gran belleza y amplia temática: rompiendo con la estética flamenca.

En el siglo XIX fue la pintura quien desbancó a la tapicería como expresión artística y decorativa. Desde mediados de este siglo el arte del tapiz ha resurgido, aprovechándose de material y técnicas modernas de elaboración y convirtiéndolos en piezas tridimensionales.

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